viernes, 2 de diciembre de 2016
jueves, 1 de diciembre de 2016
jueves, 24 de noviembre de 2016
miércoles, 23 de noviembre de 2016
sábado, 22 de octubre de 2016
martes, 18 de octubre de 2016
domingo, 16 de octubre de 2016
viernes, 7 de octubre de 2016
miércoles, 5 de octubre de 2016
viernes, 23 de septiembre de 2016
jueves, 22 de septiembre de 2016
viernes, 16 de septiembre de 2016
jueves, 26 de mayo de 2016
jueves, 5 de mayo de 2016
TEMA 8. LA EDAD ANTIGUA
LAS POLIS GRIEGAS.
LA EDAD ANTIGUA: GRECIA
POBLADO IBERO, ALCOI, ALICANTE.
CASTRO CELTA DE SANTA TECLA, LA DUARDIA, PONTEVEDRA
CASTRO CELTA DE SANTA TECLA, LA GUARDIA, PONTEVEDRA
LA EDAD ANTIGUA: LOS IBEROS, LOS CELTAS Y OTROS PUEBLOS.
LA GUERRA DE TROYA
EL CABALLO DE TROYA
martes, 19 de abril de 2016
23 de abril "DÍA DEL LIBRO"
GRACIAS DE PARTE DE TODOS LOS NIÑOS A QUIENES HABÉIS CONTADO EL CUENTO DEL FLAUTISTA DE HAMELIN Y DEL ALCALDE DE HAMELIN.
HABÉIS ESTADO GENIAL... ¡¡¡ENHORABUENA!!!
EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA
SANCHO.QUIJOTE. SERIE DE TV
jueves, 14 de abril de 2016
EL FLAUTISTA DE HAMELIN
EL FLAUTISTA DE HAMELIN.
Había una
vez una ciudad en la que todos vivían felices. La ciudad se llamaba Hamelin.
Pero un día,
en Hamelín aparecieron muchas ratas: ratas grandes y ratas pequeñas, ratas
grises y ratas negras…
Había ratas
por todas partes: en las casas y en los campos, en el ayuntamiento y en la
iglesia…
Se metían en
los armarios, debajo de las camas y detrás de los sillones…Se comían el pan y
el queso, los libros, los periódicos y los calcetines…
Los
habitantes de Hamelin cogieron piedras y palos, pero las ratas eran muchas y no
tenían miedo de las personas, ni tampoco de los perros ni de los gatos.
Las ratas se
convirtieron así en las dueñas de la ciudad, y los habitentes de Hamelin
decidieron ir a pedir ayuda al alcalde.
El alcalde
era un hombre muy serio que siempre llevaba bastón y sombrero.
- -Las ratas no nos
dejan vivir. ¡Tienes que hacer algo! –le dijeron al alcalde los habitantes de Hamelin.
Entonces el alcalde prometió:
- - Le daré
una bolsa llena de monedas de oro a quien se lleve a las ratas de la ciudad.
Un día llegó a Hamelin un hombre muy alto que llevaba una
flauta .Aquel era el flautista de Hamelin.
El flautista fue a ver al alcalde y le dijo:
- - Yo puedo llevarme todas las ratas de la ciudad de Hamelin.
- - Cuando tú te lleves
todas las ratas de la ciudad de Hamelin, yo te daré una bolsa llena de monedas
de oro –le prometió el
alcalde.
Entonces el flautista se puso a tocar la flauta.
Cuando las ratas oyeron la alegre melodía que tocaba el
flautista, comenzaron a salir de las casas y de los campos, del colegio y de la
iglesia, de los armarios, por debajo de las camas y por detrás de los sollones…
y rodearon al flautista.
Poco a poco, el flautista se alejó de la ciudad de Hamelin, y
todas las ratas lo siguieron.
Cuando llegó a un río, el flautista siguió andando y se metió
en el agua sin dejar de tocar la flauta.
Las ratas avanzaron detrás de él y se ahogaron todas: las
ratas grandes y las ratas pequeñas, las ratas grises y las ratas negras…
En cuanto las ratas desaparecieron debajo del agua, el
flautista dejó de tocar la flauta y volvió a la ciudad.
Los habitantes de Hamelin vieron llegar al flautista sin una
sola rata detrás y se pusieron a dar saltos de alegría:
- - ¡Viva el flautista! –gritaban. Entonces el flautista se
fue a ver al alcalde.
- - En Hamelin no queda ni una sola rata. Dame la bolsa llena de monedas
de oro que me prometiste- le pidió.
Pero el alcalde, que era muy avaro, dijo:
- - No
pienso darte ninguna bolsa llena de monedas de oro solo por tocar la flauta.
Toma siete monedas y estamos en paz.
- -¡Pero eso no es justo! –dijo el flautista
- - ¡Bah…! –se
burló el alcalde.
Entonces el flautista se puso a tocar la flauta.
Cuando los niños y las niñas de Hamelin oyeron la alegre
melodía, todos rodearon al flautista.
Poco a poco, el flautista empezó a alejarse de la ciudad, y
todos los niños y las niñas de Hamelin lo siguieron muy contentos.
El flautista recorrió un largo camino y se metió en una gran
cueva con todos los niños y las niñas detrás.
La cueva estaba muy limpia: no había ni una sola araña, ni un
solo murciélago. Lo que sí había era muchas velas encendidas y ¡caramelos,
montones de caramelos!
A los niños y las niñas de Hamelin les encantó la cueva, y
riendo y saltando se pusieron a jugar.
Pero ¿qué sucedía mientras tanto en la ciudad?
En la ciudad de Hamelin, todos estaban muy enfadados con el
alcalde.
- - El flautista se ha
llevado a nuestros hijos y nuestras hijas por tu culpa. ¡Dale la bolsa llena de
monedas de oro que le prometiste! -Le dijeron.
El alcalde recorrió un largo camino y, por fin, encontró la
cueva.
- - Toma tu
bolsa llena de monedas de oro y devuélvenos a nuestros hijos y nuestras hijas. – le dijo al flautista.
Entonces el flautista dejó de tocar la flauta y los niños y
las niñas salieron de la cueva riendo y saltando.
Después, todos regresaron a la ciudad de Hamelin, y el
alcalde volvió a tocar la flauta…, pero solo para que los habitantes de la
ciudad de Hamelin cantaran y bailaran, incluido el alcalde.
martes, 12 de abril de 2016
El alcalde
de Hamelin era un hombre muy avaro. Para no gastar sus queridas monedas de oro,
siempre respondía que no a las peticiones de los ciudadanos de Hamelin.
- - Queremos
un puente para cruzar el río -le pedían al alcalde los habitantes de Hamelin.
- - ¡Ni
hablar! –respondía el alcalde-. ¿Sabéis lo que cuesta un puente? ¡Un montón de
monedas de oro! Cruzad el río nadando, como habéis hecho siempre.
- - Queremos
una fuente en la plaza de la ciudad –le pedían al alcalde los ciudadanos de
Hamenlin-. En verano hace mucho calor y
nos apetece beber un trago de agua.
- - ¡Si,
claro! ¡Y venga a gastar agua, con lo cara que es! –respondía el alcalde-.
¡Nada! El que tenga sed...¡que se aguante!
Además de
avaro, el alcalde era un caradura.
- - Queremos
farolas en las calles para ver por las noches! –le dijeron al alcalde los
habitantes de Hamelin-. Estamos hartos de darnos coscorrones contra las
esquinas y de tropezar con los bordillos de las aceras.
- - Está
bien, -dijo el alcalde-. Pondré farolas en las calles.
Y las puso. Pero los habitantes de Hamelin siguieron protestando:
- - ¡Queremos
que las farolas se enciendan por la noche!
- -¿Encender
las farolas? ¡Ni soñarlo! ¿Sabéis lo que cuesta eso? ¡Un montón de monedas de
oro! Salid a la calle de día y así no tropezaréis.
Como os
podéis imaginar, los habitantes de Hamelin estaban del alcalde hasta el rabito de la
boina.
Un buen día,
los niños y las niñas de Hamelín, le pidieron al alcalde que pusiera columpios,
balancines y toboganes en el parque de la cuidad.
- -¡Ni
pensarlo! –dijo el alcalde-. ¡Es un gasto tonto! El que quiera divertirse, que
se compre una cuerda y salte en el patio de su casa.
Aquello
colmó la paciencia de los habitantes de Hamelin, que acudieron al ayuntamiento
armados de cazos, sartenes y rodillos de amasar, dispuestos a atizarle si no
ponía columpios, balancines y toboganes en el parque de la ciudad.
Y el alcalde
tuvo que acceder a las peticiones de los niños y las niñas de Hamelin.
Al ver la
factura de los columpios, los toboganes y los balancines, el alcalde se tiraba
de los pelos.
- - ¡Esto
es la ruina! Dos monedas de oro cada columpio; cuatro monedas cada balancín; ¡
y seis monedas cada tobogán! ¿Cómo voy a pagar todo esto?
Y como
además de avaro y caradura, el alcalde era bastante marrano, pronto tuvo una
idea realmente asquerosa:
- - ¡Ya
lo tengo! En lugar de que los barrenderos se lleven la basura de la ciudad, la
meteremos toda en el sótano del ayuntamiento, que está vacío. Con eso
ahorraremos un montón de monedas de oro-
Al cabo de un tiempo, todos los que pasaban junto al
ayuntamiento comentaban lo mismo:
-
¡Hay
que ver lo mal que huele aquí!
El alcalde
andaba todo el día mareado a causa de la peste. Y lo que se ahorraba en los barrenderos,
se lo gastaba en colonia para disimular el mal olor.
Por fin,
cuando pasó un mes, el alcalde bajó al sótano del ayuntamiento para comprobar
cuanta basura podía almacenar todavía. Y se encontró con una terrible sorpresa:
¡Docenas de cientos de miles de ratas llenaban el sótano saltando entre la
basura! ¡ratas grandes y ratas pequeñas, ratas grises ratas negras!
El alcalde,
asustadísimo, echó a correr sin cerrar la puerta y …..las ratas salieron sótano
del ayuntamiento e invadieron la ciudad de Hamelin.
Ahora ya
sabéis quien tuvo la culpa de todo aquel lío del alcalde de Hamelin. ¡ Si,
señor! ¡El alcalde, por avaro, marrano y caradura!
lunes, 11 de abril de 2016
El pasado jueves 7 de abril fuimos a ver la exposición de Alberto Reguera al Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente. Aprendimos a interpretar obras de arte abstracto usando todos los sentidos; después nosotros mismos realizamos nuestra propia obra. Fue muy interesante y tuvimos la oportunidad de usar y desarrollar la creatividad.
miércoles, 6 de abril de 2016
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